Empresa digital y retos de futuro: la transformación digital como inevitable

Vamos a repasar las tendencias de los informes Accenture Technology Vision de los años 2015, 2016 y 2017 con algo de perspectiva, con el objetivo de revisar algunos de los temas clave en el reto de transformación digital que afrontan hoy todas las organizaciones. El repaso a las 15 tendencias (cinco por año) que ofrecen estos informes nos ayudará a dibujar la fotografía de la situación actual. Aunque pensándolo bien, en realidad es más una película en constante movimiento. Si algo caracteriza al momento actual es el cambio como metáfora de una época.

Tendencias 2015

  • El internet del “yo”: la personalización de todo lo digital. Es indudable que todos los enfoques cliente-céntricos beben de esta idea. Si algo permite la era digital es ofrecer a cada persona una experiencia única, personalizada. Esta tendencia se ha agudizado: los selfies son seguramente una buena metáfora; y la infinita posibilidad de personalizar nuestras apps su muestra más palpable. Sin embargo, el “yo” sigue conviviendo con el “nosotros” que también es esencial en un entorno de conexiones y relaciones permanentes como es la red. En espacios de máxima colaboración, el “yo” puede salir reforzado. Construir lo individual desde lo colectivo es una opción que refuerza ambos entornos: en nuestro tiempo de máxima interacción digital se demuestra que son entornos no excluyentes. Esa tendencia se acentuará en los próximos años.
  • Economía de los resultados. El ROI no es un concepto nuevo. Tampoco la expresión: lo que no se mide no se controla. Lo que la tecnología nos ha facilitado por encima de todo no es hacer mejor las cosas (siendo ese un avance muy relevante), si no poder hacer cosas nuevas, inimaginables hace apenas unos años. La capacidad de innovación exponencial que la tecnología nos permite es lo que traerá los resultados más impactantes en los próximos años.
  • (R)evolución de las plataformas. La aparición de espacios (entendidos como ecosistemas) que favorecen la conexión entre actores económicos ha resultado algo absolutamente disruptivo. La llegada de los denominados marketplaces ha traído hasta nosotros nuevos modelos de negocio, haciendo saltar por los aires la tipología de transacción habitual. Es un camino sin vuelta atrás: plataformas ágiles para intercambios ágiles, más rápidos, transparentes, más intuitivos y más baratos.
  • Empresa inteligente. Hace tiempos que todo aspira a ser smart. Pero hemos descubierto que las máquinas ya son más inteligentes que nosotros. Ese futuro de máquinas que aprenden y de Inteligencias Artificiales está sólo en estado embrionario. Tenemos la oportunidad de definir hacia dónde queremos que avance todo, y ahí sí demostraremos nuestra inteligencia como espacie: planificando nuestro futuro.
  • Fuerza de trabajo reimaginada. Unido al punto anterior, el futuro del trabajo está en plena transformación. ¿Nos quitarán el trabajo las máquinas?, ¿deben pagar impuestos los robots?, ¿qué empleos seguirán siendo “humanos”? La historia de nuestra civilización nos demuestra que el avance de la tecnología no tiene por qué ser considerado como una amenaza. Sin embargo, hoy necesitamos replantearnos no sólo qué tipo de mercado de trabajo se derivará del nuevo entorno tecnológico y productivo. Más allá, es necesario entender qué impacto tiene la tecnología en nuestra sociedad a nivel macro: economía, política, bienestar, educación, medios de comunicación… Necesitamos perspectiva: una hoja de ruta. Necesitamos un plan.

 

Tendencias 2016

  • Automatización inteligente. Vemos cómo empezamos enlazando con ideas ya enunciadas: automatizar procesos para sacar lo mejor de la unión de datos, personas y sistemas (tecnologías, algoritmos, apps, herramientas…). Sigue ampliándose el entramado de conexiones y relaciones. En los próximos años la idea de empresas como redes será completa. Y la clave estará en que cada nodo aporte lo mejor. El reto está en la transición: los cambios en los procesos generan fricciones. Las organizaciones necesitan descubrir los talentos de sus personas para que el cambio sea percibido no sólo como una necesidad, si no como una oportunidad para todos.
  • Fuerza de trabajo líquida. Totalmente conectada con la idea anterior. En la ecuación de la transformación digital las personas son esenciales: su capacidad de adaptación y las suma de sus inteligencias y talentos múltiples son un requisito necesario para que las organizaciones puedan recorrer ese camino hacia la transformación.
  • Economía de las plataformas. Sí, hemos pasado de hablar de plataformas como herramientas a plataformas como economía. Eso significa que ya son parte del ecosistema; son el terreno de juego en el que todo sucede: las conexiones, los intercambios, las transacciones económicas, los procesos de mejora continua, el aprendizaje… La movilidad será esencial en este contexto: las plataformas deben viajar con nosotros (y adaptarse a nuestro “yo” como decíamos antes). El mayor reto de los próximos años está en la integración de esas plataformas. Hoy parecen más una suma de entornos disociados que un ecosistema de espacios que se pueden conectar. Los grandes players de la tecnología avanzan hacia macro suites de soluciones tecnológicas integradas, pero muy pocas se comunican bien entre sí. En un mundo de economía colaborativa y circular, necesitamos más capacidad de relación entre plataformas y menos marketing de venta de las “diferencias únicas”.
  • Disrupción previsible. Todo es cambio, todo es innovación. Más que previsible, la disrupción debe ser fiel a su esencia (disrupción implica ruptura) y no partir de escenarios dados ni previstos. En los próximos años muchos modelos de negocio se transformarán por completo. Las organizaciones pueden esperar acontecimientos o ser actores del cambio. En esencia, eso marcará la diferencia: ser protagonistas activos o ser sujetos pasivos.
  • Confianza digital. ¿Qué pasa con nuestros datos?, ¿qué pasa con la privacidad en tiempos en los que todo se registra, se mide, se monitoriza? Hay personas que hoy se sienten más seguras que nunca; otras más vulnerables que nunca. De nuevo, la clave son las personas y un aspecto muy “humano” en esta época de máquinas inteligentes: la ética. En los próximos años, la labor de movimientos relacionados con la ética en la comunicación y el tratamiento de la información será esencial. Y la fuerza de esos colectivos seguirá creciendo en el entorno de las redes sociales, que hoy son el ecosistema más avanzado de conexión y desarrollo de ese tipo de movimientos.

Tendencias 2017

  • La Inteligencia Artificial como nueva Interfaz de Usuario. Nos acercamos a una realidad soñada por los publicistas del siglo XX: ¿cómo saber realmente qué siente un cliente ante nuestro producto/servicio? El Internet de las cosas y las aplicaciones de reconocimiento facial ya nos permiten medir muchas reacciones: podemos saber si alguien está feliz, disgustado, decepcionado… Aún es todo muy incipiente: los algoritmos están aprendiendo a interpretar las señales, pero es un terreno en el que los avances serán rápidos. Muchas startups trabajan en un campo que ya ha llamado la atención de los grandes.
  • Diseño para humanos. Tenemos a nuestro alcance la información para conocernos mejor que nunca. Y para darnos respuestas (en forma de productos y servicios) que se adapten a nuestras necesidades. Tal vez en la era de la IA y los robots, llegaremos a entendernos a nosotros mismo como nunca antes. ¿Necesitábamos que fuera una máquina quien mejor nos comprendiera?
  • Ecosistemas como macrocosmos. Si, todo parece estar interconectado en las organizaciones actuales. Pero todavía es más un anhelo (de los beneficios subyacentes) que una realidad. Aunque muchas empresas dicen que son empresas en red, el camino sólo ha comenzado. La mala noticia: trabajar de forma colaborativa no es el fuerte de muchas organizaciones (el individualismo ha sido un arma demasiado relevante durante décadas para quien quería crecer dentro de las empresas). La buena noticia: las nuevas generaciones valoran más lo colectivo. Afortunadamente, perciben el valor de colaborar, y la tecnología está ahí para ayudarles.
  • El Mercado de Trabajo como plataforma. Sí, también aumentan los marketplaces de empleo. ¿Es una mercantilización de un aspecto esencial para las personas o el resultado de la (r)evolución de la economía de las plataformas? La respuesta está aún sin escribir. De nuevo, el enfoque ético de las decisiones que se tomen en este terreno dirigirá la respuesta en la dirección definitiva. La fuerza de “lo colectivo” y esa idea ya comentada de reforzar el “yo” dentro del “nosotros” me hace ser optimista.
  • Lo inexplorado. Y acabamos este repaso volviendo a los orígenes: vivimos tiempos de cambio, nada está escrito (ya comentaba que nada es previsible en tiempos disruptivos). Tenemos la oportunidad de escribir cómo queremos que nuestras organizaciones recorran la senda de la transformación digital. Algo es seguro: la tecnología será nuestra mejor aliada si apostamos por trabajar juntos y sacar lo mejor de nosotros.

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